Se denomina economía sumergida o economía informal el sistema de intercambio de bienes que permanece ajeno al control del Estado. La mayoría de la población del mundo participa en algún grado en las economías sumergidas existentes a escala local. La economía sumergida en España e Italia representa más del 20% del PIB. En España significa una actividad superior a los 120 000 millones de dólares. El caso extremo en la Comunidad Europea es Grecia con más del 30% del PIB.
Hay ejemplos como la prostitución, los trabajadores sin contrato, las trabajos a domicilio sin factura, (véanse arreglos de fontanería, electricidad, etc.), en los que no se paga el IVA. También se podrían nombrar los sobornos, las mafias, piratería, las propinas, la mayoría de los gremios, talleres clandestinos, venta de sustancias ilegales etc.
La economía sumergida en España se cifraba en 2008 en un 23% del Producto Interior Bruto, lo que representaba el equivalente a 240.000 millones de euros.
Distintos estudios de varios organismos como el Instituto de Estudios Fiscales (IEF), el Banco de España, el Consejo Económico y Social (CES), el Banco Mundial y la Unión Europea situaba en dicho año la economía sumergida española en una horquilla comprendida entre el 20% y el 25% del Producto Interior Bruto (PIB), frente a una media del entorno europeo diez puntos por debajo, sin tener en cuenta los datos de los aniguos países de este de Europa incorporados después de 1990.
Según datos del Ministerio de Economía y Hacienda de España, las dos grandes bolsas de fraude existentes eran las operaciones de compraventa protagonizadas por empresas constructoras e inmobiliarias, así como las actividades derivadas del ejercicio de las profesiones liberales. Así, la evasión fiscal en el sector inmobiliario representaba 8.600 millones de euros anuales en España. Según los mismos datos, el 95,8% de las compañías asentadas en España que facturaban entre 1,8 y 6 millones de euros (+/- 57.700 sociedades mercantiles) escapaban a los controles fiscales al no tener obligación de ser auditadas.
EL MERCADO GRIS
El mercado gris es un término anglosajón que se refiere al flujo de mercancías que se realiza a través de los canales de distribución diferentes a los autorizados por el fabricante o el productor. A diferencia del mercado negro, las mercancías 'grises' no son ilegales. A cambio, están siendo vendidas fuera de los canales de distribución normales por compañías que pueden no tener ninguna relación con el productor de las mercancías. Esto ocurre con frecuencia cuando el precio de un artículo es perceptiblemente más alto en un país que otro; esta situación ocurre comúnmente con los cigarrillos o equipos electrónicos tales como cámaras fotográficas. Los empresarios compran el producto donde está disponible a mejor precio, a menudo en la venta al por menor pero a veces también en el canal mayorista, la importan legalmente al mercado objetivo y la venden un precio por debajo del precio normal de mercado pero que proporciona un beneficio. La importación de ciertos artículos legalmente restringidos tales como drogas o armas de fuego sería categorizada como mercado negro, al igual que pasar de contrabando mercancías al país objetivo para evitar el pago de aranceles. Un concepto relacionado es el bootlegging, que implica normalmente la fabricación o distribución de mercancías falsificadas pero también describe la distribución ilegal de las mercancías muy reguladas, especialmente bebidas alcohólicas.
Las partes más relacionadas con el mercado gris de productos son generalmente los agentes o los importadores autorizados, o los minoristas de productos en el mercado objetivo. Ésta es a menudo la filial nacional del fabricante o una compañía relacionada, que es la concesionaria local de las marcas registradas del fabricante. La aplicación rigurosa de las leyes de la marca registrada para restringir los anuncios de el producto es así una táctica común usada para desalentar el marketing gris, junto con la negación de atender las garantías y la negación para tratar a los distribuidores y minoristas (y con productos comerciales, a los clientes) que comercian en mercado gris. Las leyes locales (o la demanda de cliente) que tienen que ver con la distribución y el empaquetado (por ejemplo, la lengua de las etiquetas, unidades de medida, y el desglose nutricional de los comestibles) se pueden traer a juego, al igual que las certificaciones nacionales de los estándares para ciertas mercancías. El desarrollo de los códigos regionales en DVDs y las técnicas regionales equivalentes al precinto para otros medios, son ejemplos de las características tecnológicas diseñadas para limitar el flujo de mercancías entre los mercados nacionales, luchando con eficacia contra el mercado gris que se desarrollaría de otra manera con ese producto. Inversamente, los esfuerzos internacionales de promover el libre cambio, incluyendo tarifas reducidas y estándares nacionales armonizados, facilitan el mercado gris donde los fabricantes procuran preservar la fijación de precios altamente diferenciada.Garantías y productos de mercado gris.
El fabricante rechazará generalmente respetar la garantía de un artículo comprado de fuentes grises del mercado, considerando que el precio alto más elevado en el mercado legal refleja un nivel más alto de servicio. Esto es particularmente evidente en mercancías electrónicas. Los fabricantes pueden dar diferentes números de modelo en diversos países aunque las funciones de la máquina en particular sean idénticas. Cuando un fabricante identifica un producto en concreto como no destinado para ese país particular el comprador puede entonces buscar solamente el servicio de garantía de la filial del fabricante en el país previsto de importación, no en el tercer país en donde las mercancías grises son vendidas en última instancia por el distribuidor o minorista. Puesto que no exsite privacidad de contrato entre el fabricante y el consumidor, ni la garantía referida a la aptitud del producto ni a la comercialización son de aplicación en el marketing gris.